domingo, 28 de abril de 2013

Nosotros vamos a morir.

Nosotros vamos a morir, y eso nos convierte en los afortunados. Mucha gente nunca va a morir porque nunca nacerán.
Las posibles personas que podrían haber estado aquí en mi lugar, pero que de hecho, nunca verán la luz del día excede en número a los granos de arena del desierto del Sahara.
Por supuesto aquellos fantasmas sin nacer incluyen poetas más importantes que Keats, científicos más importantes que Newton.
Nosotros sabemos esto porque el conjunto de posibles personas permitidas por nuestro ADN excede tan masivamente al conjunto de personas reales. A pesar de estas asombrosas posibilidades somos tú y yo, en nuestra normalidad, los que estamos aquí.
Nosotros, los pocos privilegiados, que ganamos la lotería de la vida en contra de todas las probabilidades, ¿cómo nos atrevemos a lloriquear por nuestro inevitable regreso a ese estado anterior del cual la inmensa mayoría nunca ha despertado?

Richard Dawkins.

Tim Michin, Storm.

Una mañana de domingo cualquiera, buceando en You Tube tras caer de un nombre al azar encontrado en Amazon, aburrido hasta el tuétano de ver tonterías que quiero pero no necesito ni puedo permitirme hastiado de leer más tonterías en el periódico dominical (topicazo semanal) encuentro algo interesante:
Tim Michin.
Es un músico australiano especializado en poesía cómica y en canciones con mensajes divertidos donde la letra pesa por su mensaje y tono.
Algo parecido a los más conocidos (en lengua española) Les Luthiers.
Con todos vosotros Tim Michin: Storm.

Un saludo.


martes, 15 de enero de 2013

Basta ya.

Tenemos los políticos que nos merecemos, porque no hacemos nada por cambiarlos. Como la mayoría silenciosa y aletargada no se mueve las minorías activas que son muy pocos radicalizan su mensaje.
Esta radicalización no sale de la nada; nuestra clase política parasitaria  acerca sus posiciones cada vez más a un objetivo único: recuperar tanto poder como puedan, poder perdido cuando la masa social unida peleó por derechos civiles, estado de bienestar y garantías para todos.  Para todos los que no tenían, porque esa minoría gobernante ya las tenía. Ni perdió entonces ni pierde ahora sólo garantiza que como el pastel es cada vez más pequeño su trozo siga siendo más grande.
Dueños de gran capital explotan sin piedad a aquellos menos afortunados porque defienden la mentira de que si alguien tiene más es sólo porque lo merece.
Fortunas heredadas ¿Qué hicisteis para merecer nada excepto nacer?
Y el pastel es cada vez más pequeño por vuestra culpa, en una democracia como esta el pueblo NO GOBIERNA, ELIGE QUIEN LO HARÁ.
Luego además de parásitos sois incompetentes.
Hospitales privatizados, farmacias vendidas como supermercados, funcionarios con seguro sanitario privado, aeropuertos innecesarios, televisiones autonómicas, locales, regionales, subvenciones a fundaciones de oscuros fines, educación falsamente concertada, multiplicación de competencias, destrucción del estado, cada vez más seguridad privada en vez de policías.
Como es imposible tanta incapacidad sólo queda una explicación: estas torpezas son deliberadas, no sois incompetentes. Sois el mal.
Yo soy una persona moderada pero cada vez entiendo más la respuesta dura e indignada.
Robáis y mentís rodeados de periodistas serviles y medios de comunicación vendidos.
Tuve familia dedicada a la política y su dedicación fue total, manteniendo su negocio, una herboristería a fuerza de dormir muy poco y trabajar mucho. Ni vivió de su cargo y a menudo le costó dinero. Servicio público es un honor, no un negocio.
Os desprecio porque me habéis mentido, os repudio porque robáis mi sentido de la justicia y me obligáis con vuestra usura moral a recuperar por cualquier medio mi dignidad.

Zaradark.